ETSAM · MÁSTER HABILITANTE

OTOÑO 2022 – PRIMAVERA 2023

UNIDAD DOCENTE JUAN HERREROS

Profesores: A. Borrego, J. García-Germán, A. Alonso, V. Navarro

 

LAS INSTITUCIONES QUE NECESITAMOS

NUEVOS MUSEOS PARA NUEVAS NARRATIVAS

 

LAS INSTITUCIONES QUE NECESITAMOS: NUEVOS MUSEOS PARA LOS NUEVOS RELATOS DE LA HISTORIA ES UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN QUE QUIERE REVISAR, REPENSAR Y REDISEÑAR EL MUSEO CONTEMPORÁNEO A LA LUZ DE LAS INQUIETUDES QUE ATRAVIESAN EL PRESENTE··········LAS VOCES QUE RECLAMAN QUE EL MUSEO ES LA INSTITUCIÓN QUE TIENE LA RESPONSABILIDAD DE REESCRIBIR LA HISTORIA, DESCUBRIR DE DÓNDE VENIMOS Y QUÉ QUEREMOS SER, ESTÁN GENERANDO UNA NOTABLE CRISIS DE IDENTIDAD EN LOS EQUIPOS DE DIRECCIÓN DE ESTOS CENTROS··········ALGUNOS LA HAN QUERIDO RESOLVER MEDIANTE AMPLIACIONES ELEFANTIÁSICAS QUE HAN ALEJADO AÚN MÁS LA INSTITUCIÓN DE SUS COMUNIDADES LOCALES··········OTROS, MÁS RESPONSABLES, ESTÁN CENTRADOS EN LA ACTUALIZACIÓN DE SUS ACTIVIDADES DEDICADAS A LOS CIUDADANOS COMO LA EDUCACIÓN, LA INVESTIGACIÓN, LA ESPECULACIÓN, EL ARCHIVO, LA EDICIÓN, EL COLECCIONISMO JOVEN, LAS RESIDENCIAS DE ARTISTAS, LAS NUEVAS FORMAS ESCÉNICAS, Y OTROS PROGRAMAS QUE REDUCEN EL PORCENTAJE DEL ESPACIO DEDICADO A LAS EXPOSICIONES TRADICIONALES EN FAVOR DE LA DIVERSIFICACIÓN DE LOS PROGRAMAS··········NUESTRA PROPUESTA RECLAMA UN PAPEL CRUCIAL PARA LA ARQUITECTURA EN ESTA TRANSFORMACIÓN DE LOS MUSEOS EXISTENTES QUE VAYA MÁS ALLÁ DE PRODUCIR IMÁGENES ESPECTACULARES ENFOCADAS EN EL IMPACTO TURÍSTICO GLOBAL··········PARA ELLO, FRENTE A LA LECTURA DEL MUSEO COMO EL ENCARGO DORADO NUTRIDO DE LIBERTAD QUE ABRE LAS PUERTAS A LA FANTASIA Y LA SINGULARIDAD FORMAL, SE PROPONE UNA VISION MÁS CENTRADA EN LA ACEPTACIÓN DE LA INCERTIDUMBRE QUE EN LA HOMOLOGACIÓN DE LA CULTURA, EN EL USUARIO QUE EN EL CONTENIDO, TAN POSIBILISTA COMO COMPROMETIDA, TAN PRAGMÁTICA COMO FLEXIBLE, TAN ATENTA A LAS NUEVAS SENSIBILIDADES COMO A LA HISTORIA··········EN DEFINITIVA: SI ESTAMOS CONVENCIDOS DE QUE NECESITAMOS OTROS MODELOS DE INSTITUCIÓN, TAMBIÉN NECESITAMOS OTRA ARQUITECTURA QUE ESCRIBA UNA PÁGINA NUEVA SOBRE SU RECONFIGURACIÓN, HACIÉNDOSE LAS PREGUNTAS PERTINENTES SOBRE LOS PROGRAMAS NECESARIOS, LA CAPACIDAD DE CARGA DE LOS EDIFICIOS EXISTENTES Y LAS TÉCNICAS CONSTRUCTIVAS QUE SINTETIZAN LAS INQUIETUDES DEL MOMENTO PARA DOTAR A LOS MUSEOS EXISTENTES DE UNA NUEVA VIDA·······················

 

PRESENTACIÓN

El Consejo Internacional de Museos de la UNESCO no se pone de acuerdo sobre la nueva definición de «museo». Los avatares de la discusión, que ya dura varios años, no son tan relevantes como el hecho de que lo que se quiere aprobar es, más que una definición, una expresión de deseo sobre los museos con los que soñamos. Efectivamente, la propuesta contiene una serie de adjetivos y atributos -participativos, transparentes, contribuir a la justicia social y el bienestar planetario…- que, siendo encomiables, contradicen la idea de definición objetiva en la que solo caben ingredientes inherentes al ente definido y no hay espacio para sus virtudes deseables, del mismo modo que la voz «persona» del diccionario no hace alusión a la bondad o el respeto a los demás que se espera de los humanos.

Sin embargo, es más sorprendente que en esta definición no se haga alusión alguna al hecho de que un museo es, en una abrumadora mayoría de los casos, un contenedor físico. Es obvio que un museo es antes una institución que un edificio, y que es la institución la que tiene que guiarse por los principios enunciados en su declaración de intenciones, pero también lo es que esos compromisos no se lograrán mientras no se revisen los tipos arquitectónicos correspondientes y en eso no parece haber reparado la comisión de expertos de la UNESCO. Si para acceder a los programas ciudadanos de tantos museos hay que usar una puerta diferente de la principal de las visitas; si tantos usos mal llamados “complementarios” se ubican en sótanos y dependencias claramente secundarias a las que tantas veces se accede por circuitos inverosímiles, es que no se ha confiado en que la arquitectura pueda conseguir lo que la reunión de expertos del ICOM ha sido incapaz de concluir.

 

ASUNTO

Estamos con Dorothea Von Hantelmann cuando afirma que el museo es el espacio ritual por excelencia de las sociedades de finales del Siglo XX y lo que llevamos del XXI. Espacio ritual significa aquí lugar para la representación de las realidades sociales y para el ejercicio en libertad de la crítica política que toda comunidad necesita y que durante siglos fue atesorado por el teatro como epicentro popular de las quejas frente a los poderes establecidos. Sin embargo, nosotros queremos preguntarnos si la arquitectura de los inmuebles de los museos responde a esa responsabilidad. Haciendo repaso, desde hace algunas décadas el museo viene siendo criticado por dar carta de naturaleza a la historia hegemónica oficial que oculta y anula los episodios menores o de difícil encaje en una descripción armonizada de la realidad. La consecuencia sistemática a esta crítica ha sido la reivindicación del museo como la institución en la que entender de dónde venimos y qué queremos ser como sociedad. En consecuencia, el Museo debería ser el agente privilegiado a la hora de reescribir la historia desplazando el foco de los relatos a los roles tradicionalmente frágiles y secundarios que no han tenido el espacio merecido. En paralelo, el Museo se propone también como el lugar para descubrir al otro diferente y entender que compartimos una esfera común superando la idea obsoleta de la “aceptación del otro” por la de “cohabitar en igualdad con los otros”. Estas demandas redefinen el Museo como institución necesaria para todos, desde las comunidades más alejadas de ellos hasta los viajeros globales cuya capacidad económica y formación elitista conforma un grupo privilegiado al que no hay que restar importancia, pero tampoco permitir que sea el público preponderante.En medio de esta pugna por constituir ese espacio ritual de convivencia de lo próximo y lo global, la arquitectura de los museos no ha evolucionado en paralelo con las declaraciones de las instituciones. Siendo críticos podemos decir que los concursos de diseño de museos (véase el concurso para el Guggenheim de Helsinki) han mantenido el pedido de potentes reclamos turísticos inmersos en una competición mundial de impactos mediáticos que tienen poco que ver con el ineludible compromiso social y político de nuestra disciplina. No obstante, hay casos que señalan el camino hacia otros modelos de institución cultural más participativos y diversos. Desde luego, Cedric Price tenía razón cuando decía que su Fun Palace era un museo en el que el protagonista era el usuario, y Lina Bo Bardi realiza una gran aportación cuando inventa en el Cesc Pompeia una forma no pasiva de activar el descubrimiento del arte y sus múltiples formatos por las clases populares permitiéndose la libertad de mezclar los programas culturales con el culto al cuerpo o el ocio familiar. También hay que reconocer que el Pompidou plantea una invención tipológica al proponer el espacio isótropo de corte industrial para alojar un arte cuyos formatos futuros eran impredecibles, y que el Palais de Tokio es una intervención sobre una estructura existente que no quiere cerrar ningún círculo. Por último, queda la puerta abierta por el Crenshaw Boulevard de Gabrielle Bullock al proponer un museo al aire libre que es en realidad un tributo a la black culture de Los Angeles superpuesto a una vía urbana histórica.En todos estos casos hay una intención anti elitista que debe ser abrazada por las instituciones de hoy sea cual sea su naturaleza. Esta democratización de la cultura está llevando a muchos museos a acometer una reflexión profunda sobre sus carencias para adaptarse a los tiempos que vienen. Por lo general, las intenciones se dirigen a consolidar enunciados del tipo «los museos quieren ser plazas públicas» o «el museo se inscribe en la vida del ciudadano para algo más que ver exposiciones» y se centran en aumentar el espacio dedicado a los programas ciudadanos sin desatender el programa tradicional del museo como archivo de arte y centro de exposiciones. La conclusión de estas transformaciones es que los museos del futuro apenas consumirán en salas expositivas un 40% del espacio dedicado a salas tradicionales de exposición porque el resto se ocupará con educación, investigación, especulación, archivo, edición, coleccionismo, residencias de artistas, eventos y nuevas formas escénicas, y tantos usos hoy minimizados bajo la etiqueta de “actividades programadas”.Estas reformas se están planteando en forma de “corrección tipológica” de los edificios existentes o en ampliaciones sobre solares inmediatos, pero desde luego, las más interesantes son aquellas que parten de una redefinición de sus objetivos más que de una obsesión por el crecimiento imparable. Lo que está claro es que la corrección de estos museos es un laboratorio de experimentación que permite preguntarnos:“¿Cuánto de social tiene nuestra arquitectura?”“¿Cómo puede la arquitectura transformar en una realidad física el discurso teórico que han abrazado las instituciones cuando se declaran transparente inclusivas, anti-colonialistas, anti-machistas, anti-racistas y respetuoso con el medioambiente? 

CAMPO DE ACCIÓN Y PROCEDIMIENTO

Buscando una serie de casos accesibles que permitan plantear un ejercicio tan especulativo como realista, nos quedamos en Madrid donde encontramos una colección envidiable de museos perfectos para la ocasión. No por casualidad, los más conocidos y visitados están a lo largo del eje Castellana, Paseo de Recoletos, Salón del Prado. Nos referimos a los museos Lázaro Galdeano, Sorolla, de Ciencias Naturales, Arqueológico, Naval, Artes Decorativas, Thyssen, Caixa-Fórum, Prado, Botánico, de Antropología, Reina Sofía, Casa Encendida, etc.

Nos quedamos de entrada con los museos nacionales de esta serie: Arqueológico, Prado, Antropología y Reina Sofía.

Cada propuesta planteará la “corrección tipológica” de uno de estos museos revisando sus contenidos para disolver el programa museográfico actual en un complejo indeterminado de usos mixtos en el que quepan todas las formas de expresión creativa imaginables.

La secuencia metodológica para las primeras semanas será la siguiente:

Semana 1. PRESENTACIÓN Y CLASE SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LOS MUSEOS Y SUS RETOS ACTUALES.

Semana 2. ANÁLISIS GRÁFICO DE LAS INSTITUCIONES. Configuración ideológica y arquitectónica de cada museo.

Semana 3. REPRESENTACIÓN DIAGRAMÁTICA DEL DIAGNÓSTICO. Cantidad y tipo de arquitectura necesaria para lograr un complejo modélico. SESIÓN CRÍTICA COLECTIVA.

Semana 4. Durante dos semanas se revisará en SESIONES CRÍTICAS INDIVIDUALES la corrección del edificio, tanto en lo que se refiere al reacondicionamiento de lo existente como a los crecimientos que se deseen proponer.

Semana 5. SESIÓN CRÍTICA CON INVITADOS. Todos los proyectos deberán disponer en la semana 5 de un análisis gráfico de las condiciones actuales y una propuesta de transformación del museo, una visión arquitectónica de su futuro presentada con documentos técnicos (plantas, alzados, secciones) y expresivo/conceptuales sobre la personalidad deseada para el nuevo museo.

Se realizarán una serie de visitas a los museos mencionados en la idea de conocer sus partes no visibles reuniéndonos con sus directores y responsables del mantenimiento.

 

EL papel de la arquitectura

¿Cuál es el rol de la arquitectura en un asunto que precisa de una transformación significativa, tan intelectual como física? ¿Dónde están los límites de tamaño, y de la cantidad de arquitectura? ¿Cuáles son las tipologías pertinentes, los sistemas constructivos y los protocolos de conservación adecuados?

En los últimos tiempos hemos visto suficientes ejemplos de museos de alto impacto mediático que no añaden nada a la necesidad de escribir una nueva página en materia de arquitectura de museos. Queremos vernos a nosotros mismos como arquitectos comprometidos alejados de toda fascinación por la singularidad que no reflexiona sobre las necesidades humanas a las que estamos obligados a dar cobijo. También queremos ofrecernos como expertos capaces de analizar y elaborar diagnósticos inesperados cobre las estructuras culturales del momento. Por último, creemos en la capacidad de la arquitectura para favorecer mediante el diseño la capacidad para negociar las contingencias que el futuro pueda deparar.

Nuestra respuesta a estas afirmaciones imagina una nueva generación de instituciones pensadas como una extensión del espacio urbano, de uso recurrente, inscritas en la vida de la ciudad. Dichos proyectos deberán tener en cuenta la diversidad de expresiones y formatos del arte contemporáneo; el impacto del calentamiento global para orientar la exploración de una segunda oportunidad para los edificios existentes; los nuevos ingredientes de la cultura urbana, desde las políticas de género hasta las formas más avanzadas de socialización, desde la incorporación positiva de las nuevas tecnologías a las preocupaciones ambientales.

Además, queremos ver lo que existe como un valioso apoyo a partir del cual desarrollar programas de reciclaje en el sentido literal de la palabra. Los conceptos asociados a las preposiciones (antes, debajo, con, entre, sin, sobre…) se desarrollarán en operaciones arquitectónicas de ocupación, superposición, infiltración, delimitación, etc.

Los proyectos que se producirán se enriquecerán con una fuerte posición crítica y una constructibilidad realista. La especulación intelectual y el contenido técnico de los proyectos serán las dos caras de una misma moneda. El compromiso con los temas y contradicciones del presente, la elaboración de las narrativas, la elección y/o diseño de instrumentos y métodos de representación -materiales gráficos, maquetas, recursos audiovisuales- son operaciones de diseño en sí mismas. En este contexto, se hará hincapié en la capacidad comunicativa de los documentos producidos a través de los cuales transmitir la idoneidad del proyecto a terceros.

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