«Estar por» y el anhelo de proximidad
«La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad», se convirtió, publicado en «Hacia una arquitectura», en uno de los eslóganes definitorios de Le Corbusier (1923). «Ninguna casa debe estar sobre una colina o sobre ningún sitio. Debe ser de la colina, pertenecer a ella» escribió Frank Lloyd Wright en «Una autobiografía» (1932). Leídas conjuntamente, parecen mostrar que naturaleza, técnica, persona, actividad y bienestar se entrelazan en la cercanía íntima del proyecto, y que ese contacto ―vida, estuche, colina, felicidad― forma parte del motor de la modernidad.
Un siglo después, «proximidad» designa algo más que aquella radical y estimulante adyacencia espacial: señala una condición de relación, presencia y reciprocidad entre cuerpos, materiales y entornos. «Proximidad» implica la cercanía entre el ser y el objeto, el yo y el otro.
A lo largo del siglo XX, la proximidad se convirtió en una preocupación implícita en el pensamiento arquitectónico, frecuentemente disfrazada bajo los conceptos de escala, continuidad e integración. A final del siglo, el giro fenomenológico en la teoría, articulado por Christian Norberg-Schulz en «Genius Loci» (1979) y Juhani Pallasmaa en «The Eyes of the Skin» (1996), colocó la proximidad en el centro de la experiencia existencial. Para Norberg-Schulz, habitar implica un modo de pertenecer al lugar, y proximidad, por tanto, es entendida como la intimidad ontológica que relaciona la persona con el entorno (Norberg-Schulz 1979, 5). Pallasmaa ancla esta cercanía en lo táctil: «la manija de una puerta es el apretón de manos del edificio» (Pallasmaa 1996, 66). Después, Peter Zumthor insistía en la «atmósfera» de la forma construida, es decir, la densidad sensorial mediante la cual la arquitectura se vuelve emocionalmente próxima (Zumthor 1998, 10).
Más allá de la fenomenología, Emmanuel Levinas redefinió la proximidad como una relación ética: el encuentro cara a cara que obliga a la responsabilidad (Totalidad e infinito, 1969). Para Levinas, la proximidad no es espacial sino moral, «la llamada del otro al sí mismo» (Levinas 1969, 79). Esta noción inspiró a teóricos como Karsten Harries y Alberto Pérez-Gómez, quienes aprecian en la arquitectura su capacidad para hacer posible la idea de apertura. En paralelo, Nicolas Bourriaud en «Estética relacional» (1998) reformuló el arte contemporáneo como una economía de la proximidad, en la cual las relaciones entre seres humanos se convierten en materia estética. La arquitectura, progresivamente participativa y comunitaria, ha incorporado este enfoque en proyectos que priorizan la presencia y la interacción sociales.
En la era de la crisis ambiental y la mediación digital, la proximidad se extiendió a los ámbitos no humanos y virtuales. Jane Bennett (Vibrant Matter: A Political Ecology of Things, 2010) y Bruno Latour (Down to Earth, 2018) propusieron nuevas formas de proximidad materialista entre agentes humanos cercanos y globales. La arquitectura debía negociar esos campos ampliados mediante la materialidad sostenible, la inmersión sensorial y la hibridación entre lo físico y lo digital (Latour 2018, 45).
A partir de la década de 1960, numerosos artistas han buscado disolver la distancia entre espectador, obra y creador, y transformado la experiencia estética en, podríamos decir, un campo de presencias próximas. En «Untitled (Free)» (1992), Rirkrit Tiravanija cocina y comparte comida con los visitantes, en lo que parecía un anticipo de la estética relacional de Bourriaud, la proximidad se materializaba en el tiempo compartido, el gesto y el acto de hospitalidad. Diez años después, Francis Alÿs convocó a cientos de voluntarios para mover una duna apenas unos centímetros. La inutilidad del gesto subraya la cercanía entre los actores por encima del logro, una poética del «estar junto a otro» antes que del monumento («When Faith Moves Mountains», 2002). Poco después, en su hiperpublicado «The Artist Is Present» (2010), Marina Abramović tradujo la proximidad en un ritual minimalista de resistencia y mirada. Sentarse frente a frente eliminaba la separación entre artista y público; el lugar que ambos comparten y la distancia que los separa se condensan y aprietan. Sophie Calle ha realizado, durante toda su carrera, una de las exploraciones más intensas e insistentes sobre la cercanía emocional y la aparición del artista en las vidas de otras personas: obras como «The Hotel» (1981) o «Take Care of Yourself» (2007) escenifican la proximidad y la tensión entre intimidad y vigilancia. Entre otros muchos creadores, podemos citar finalmente a Olafur Eliasson y algunas de sus exploraciones que, aparentemente, se mueven en sentido opuesto: «The Weather Project» (Tate Modern, 2003) amplía la proximidad al plano de la percepción colectiva o de gran escala; la instalación envuelve a los visitantes en luz y niebla, y propicia una contemplación común. La proximidad se vuelve allí atmosférica, inabarcable, como un fenómeno climático compartido por el cuerpo.
Mientras la modernidad buscó reconciliar al ser con la máquina y el lugar, el discurso contemporáneo reinterpreta la proximidad como el imperativo ético y ecológico de «estar junto a» en lugar de «estar separado de», al cual debemos añadir ―como nos han enseñado tanto la prospección artística como los caminos vitales de las gentes―, el propósito, el «estar por», verdadero aliciente de la proximidad. Así, quizá la tarea de la arquitectura consista en acortar, o al menos negociar, la proximidad que hace posible y tan deseable la existencia.
Juan Coll-Barreu
Ejercicio
Madrid es el laboratorio permanente de esta Unidad Docente. La ciudad de la que forma parte la Escuela de Arquitectura de Madrid proporciona el dinamismo y las situaciones necesarias para evaluar los problemas contemporáneos y nuestra incidencia sobre el entorno.
Madrid acogerá la reflexión sobre la proximidad en una ubicación central con múltiples posibilidades de trabajo, alineamiento y transformación.
Curso 2025 – 2026
Curso 2024 – 2025
Curso 2023 – 2024
Curso 2022 – 2023
Curso 2021 – 2022
Curso 2020 – 2021
Curso 2019 – 2020
Curso 2018 – 2019
Curso 2017 – 2018
Curso 2016 – 2017