Geografías voluntarias

La geografía es un destino, pero también un marco de intervención. Los historiadores de los Annales interpretaban el desarrollo social desde la óptica del territorio y el clima, pero sobre ese soporte existente la acción humana moldea la configuración física del medio, hasta transformar la ‘geografía necesaria’ en una ‘geografía voluntaria’. La arquitectura y el urbanismo son las herramientas disciplinares que guían ese proceso de transformación, tanto dando cuenta de las restricciones impuestas por lo que ya se encuentra como proponiendo las mudanzas materiales que crean ámbitos de libertad en el exigente terreno de la necesidad.  Construir desde la geografía física y humana, y hacerlo tanto en emplazamientos urbanos densamente ocupados como en entornos rurales enhebrados por la malla de las infraestructuras es el propósito de este curso de proyectos, que en dos cuatrimestres sucesivos trabajará en una ciudad pequeña y compacta, y en un paisaje articulado por una importante obra hidráulica: el casco medieval de la Teruel mudéjar y los trazados ilustrados del Canal de Castilla, dos ámbitos en lo que se ha llamado la España vacía, ese espacio central de la península que experimenta hoy un acentuado declive demográfico, para enfrentarse al cual no caben otras armas que la imaginación y el rigor.

 

Canal de Castilla. Los caminos del agua.

El segundo cuatrimestre, que se desarrollará a ambos lados de la dársena de Medina de Rioseco, en el extremo sur del Ramal de Campos del Canal de Castilla, propondrá un programa de dos ejercicios. El primero se situará en la orilla oeste, sobre la ruina de uno de los antiguos almacenes de grano, que perdió su estructura de madera y su cubierta hace décadas pero que conserva intactos los muros de piedra y tapial que lo delimitan. Próximo al polígono industrial de Medina, se destinará a un espacio de trabajo compartido para jóvenes emprendedores. El segundo ejercicio, en la margen más urbana de la dársena y asociado a las instalaciones deportivas existentes, consistirá en el proyecto de un pabellón para almacenar piraguas y bicicletas. Se emplazará junto a uno de los caminos de sirga que acompañan al Canal a los largo de los más de doscientos kilómetros de su recorrido y al borde del dique seco, que deberá alojar un pantalán para el acceso de las embarcaciones a la lámina de agua. Si el primer ejercicio servirá para reflexionar sobre cómo intervenir sobre lo construido, el segundo abordará, a pequeña escala, las estrechas relaciones entre la arquitectura, el paisaje y las infraestructuras.

Curso 2019-2020

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