LA MANGA DEL MAR MENOR
[ Las Infraestructuras del Ocio, la Naturaleza como Memoria]

_ Entorno y Programa
El curso de Proyectos se centrará en los problemas contemporáneos del ocio y turismo contemporáneos, entendidos no solo como ‘programa’ sino como ‘formas de vida’. Y los analizaremos en un enclave paradigmático, la Manga del Mar Menor propuesta como caso de estudio y localización de los trabajos, pero también como laboratorio de reflexión y experimentación.

_ La Manga del Mar Menor como laboratorio
Tan reciente como en 1960, la Manga del Mar Menor era una lengua de rocas, arena y dunas que separaba el mar de una balsa de agua salada de grandes dimensiones, un lugar de cualidades ecológicas y paisajísticas de gran valor. De hecho, las imágenes originales la muestran como una suerte de espejismo, un hecho insólito por su excepcionalidad, por su naturaleza excesiva y frágil.
En menos de 20 años, sin embargo, la excepcionalidad mutó de un extremo al otro: la experiencia que exponía sin filtros lo paisajístico, lo geológico y lo natural en un estado casi original –verdadero- fue sustituida, sin mayor polémica o reflexión, en la imagen genérica y artificial del turismo y el ocio contemporáneo. Fruto de la admiración, la intensificación o la avaricia, la naturaleza había sido destruida.
La promesa de acercarnos a la naturaleza, el deseo de poseerla, finalmente la han convertido en una imagen, incesantemente reproducida pero irreal: la memoria de una memoria.
La Manga del Mar Menor es hoy un paradigma del ocio y el turismo. Es, de hecho, la expresión real y genuina de una forma de vida, la del turista. Y La Manga es su hábitat, el territorio del ocio y el consumo como paradigma urbano, la del ciudadano en tránsito.
Y al igual que Las Vegas en 1968, La Manga del Mar Menor constituye un caso extremo: Una geografía excepcional, un ecosistema de difícil urbanización, un lugar inestable de arenas y dunas que fue habitado implementando una artificialidad total. O permanecía en su estado original natural de fragilidad –o de dureza-, o era sustituido por el ecosistema opuesto, uno totalmente artificial y humano, capaz únicamente de simular su intensidad, su excepcionalidad.
La Manga, como Las Vegas, son casos extremos de urbanización, hábitats urbanos en el límite, pero también propios de las técnicas globales de urbanización. Aunque enclavados en entornos naturales de gran simbolismo –desierto o duna, aridez o humedal-, ambos son extraordinariamente artificiales, introspectivos, interiores, ajenos a su entorno. Hasta cierto punto, irreales aunque materiales, predicados en la simulación de la experiencia y el hedonismo, una falsa naturalidad e identidad construida en la mentalidad del turista.
Por ello, las Vegas y La Manga pueden estudiarse con las mismas herramientas, los mismos procedimientos. En cierto modo, son el mismo efecto, fruto de los mismos procesos. Quizá, y a pesar de la distancia física, son el mismo lugar.

_ La cultura del ocio y el ciudadano turista
En el Curso de Proyectos Arquitectónicos 2022 analizaremos los territorios del ocio y el turismo como paradigmas contemporáneos de experiencia y relación con la realidad. Y la Manga del Mar Menor nos servirá como caso de estudio y como laboratorio de experimentación y trabajo, como experimento de referencia tanto cuando parecía un modelo viable como hoy, cuando su fracaso se manifiesta en todas las escalas.
El turismo es, en cierto modo, independiente del destino o la localización. Es un modo de experiencia intensificada fruto el colapso de las distancias, la homogeneidad global o la uniformización de las ciudades. A falta de diferencias reales, de una memoria o identidad original, estas se construyen, se intensifican con distintos medios, algunos materiales y otros virtuales. Y a falta de memorias reales –la historia de un lugar, el aura de un objeto o el significado de una imagen-, se construyen ‘memorias de memorias’.
Y el turista es el ciudadano en tránsito de los territorios ociosos, una forma de vida, un medio de relación entre y con las infraestructuras de ocio, y la arquitectura forma parte principal de esa mediación. Una mediación en la que la ‘naturaleza’ –el símbolo máximo de lo original, de lo genuino- es una realidad histórica y extinta, re-construida con medios artificiales, simulada como lugar, como identidad o como experiencia.

Curso 2022 – 2023

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *