1. Los tres grandes “brazos” en los que la New Bauhaus se describe públicamente hablan de inclusión, sostenibilidad y una nueva belleza. La idea de inclusión es quizás el tema más políticamente señalado, pues no se refiere tan solo a los aspectos necesarios de integración social de todos los seres viviendo en Europa; también se refiere al acceso a la cultura de todos sin distinción de género, edad o nivel adquisitivo; a la accesibilidad física, eliminando todo tipo de barreras y restricciones sean por edad, sexo, nivel social o cualquier otra razón. Es decir, la inclusión como participación y acceso de todos a todos los grandes bienes culturales y patrimoniales de todos los países que componen Europa y su memoria, y muy especialmente dirigido a la inclusión de las generaciones más jóvenes y más mayores.

2. Los aspectos de maximización de la sostenibilidad no solo de la nueva edificación sino del patrimonio heredado es una llamada de atención sobre el derroche energético tanto en relación al parque residencial como al patrimonial, derroche que los acontecimientos bélicos actuales no han hecho más que urgir a su limitación dada la falta de autonomía energética. Carestía y encarecimiento que alcanzan también a los diferentes materiales de construcción, incrementando la importancia y urgencia de estos procesos de racionalización y optimización.

3. La idea de que estos dos aspectos no son solo una cuestión de cumplimiento de nuevas reglas, no son un aspecto insidioso de la práctica profesional sino la puerta a una nueva creatividad, a una nueva idea de belleza, es una idea que gran parte de las disciplinas de la ciudad y el territorio han abrazado con entusiasmo. Pero aún está por cristalizar, por definir una nueva forma de proyectar y de entender las relaciones entre forma, materia y energía.

4. Madrid es un importante centro de renovación de la cultura técnica europea. Es también el lugar en el que se ubican los Ministerios y las Sedes de los partidos de ámbito nacional, todos extremadamente ineficientes, totalmente ajenos a los principios de la New Bauhaus, incumplidores de lo que predican. De hecho, la profesión se enfrenta contra un incomprensible Código Técnico, muy cómo para el burócrata porque solo legisla la K y la U (los Kilowatios y la Transmisión Energética de los edificios) y para ello se sigue literalmente el modelo alemán del Passivhaus que atiende a la obtención de números sin entender que jamás en la historia lo que fue tipológicamente eficaz en Oslo o en Lübeck lo haya sido ni remotamente en Cádiz o en Puertollano. Tampoco funciona ni ha funcionado históricamente al revés. Realmente ¿alguien cree que puede ser así de repente hoy? No se resuelven los ideales New Bauhaus con burocracia acomodaticia. ¿Qué necesitamos? ¿Qué necesitan nuestras ciudades y nuestros contenedores estratégicos, sean residenciales, edificios patrimoniales, o terciarios? ¿Cómo podemos repensar sin acomodo burocrático qué pueda contribuir esencialmente a convertir la New Bauhaus en un reto profundamente enraizado en lo mejor de nuestra profesión sea prehistórico o post histórico o contemporáneo; cómo podemos mostrar que la Arquitectura es un instrumento local y universal de futuro que, como la poesía para Gabriel Celaya, sea un arma cargada de futuro?

El PFC es y debe ser un arma cargada de futuro, el final de un proceso de aprendizaje y la apuesta por un futuro apasionante, radicalmente nuevo y profundamente arraigado en lo mejor de la historia de nuestra disciplina.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *