La felicidad es el olvido [selectivo]

 

Las viviendas donde habitamos, ¿son lugares seguros, quizás profilácticos?,  ¿permiten liberarnos de los conflictos externos?, o por el contrario ¿funcionan como presidios, voluntarios o no, donde el tiempo es meramente cronológico?. Podríamos seguir preguntándonos si nos seducen de alguna manera, o si nos producen algún tipo de entusiasmo o desencanto, de atracción o repulsión.

Gran parte de estas cuestiones, y otras, pueden responderse en las relaciones que lo doméstico tiene con su burbuja exterior, con su contexto cercano.

Lo próximo, sus conexiones y su red de relaciones generan comunidades.

Lo común, lo comunitario es imprescindible para una vida contemporánea saludable. Las comunidades son vías esenciales para establecer encuentros equilibrados tanto con el medio natural como con la urbanidad como paradigma cultural.

Las comunidades son como organismos que se transforman, se expanden y se contraen, se acomodan, se amplían o sufren retracciones.

Las comunidades contemporáneas deberían poseer un alto grado de resiliencia.

Lo cercano, en cualquiera de sus condiciones, necesita relaciones equilibradas a nivel económico, político, social, de gestión, de movilidad y de intervención o gestión proyectual.

La ciudad de los 15 minutos, la ciudad saludable, el renacimiento del espacio público, la renaturalizacion, la logística eficaz y tecnológica, la vivienda ampliada, la tecnología amable, los flujos sociales, entre otras, son herramientas de trabajo imprescindibles en este momento del siglo XXI.

Por eso se propone un proyecto que de respuesta a éstos temas desde diversas escalas. Se trabajará desde lo que significa hoy construir una comunidad que se asienta en un territorio nutriéndose de los recursos locales, sobre un área de influencia cercana de unos 5 km., pero sin renunciar a la tecnología ni a lo digital, manteniéndose hiperconectada a lo global a través de las redes. Una comunidad que aúne los lugares del trabajo y del descanso, las relaciones sociales y el aislamiento, el contacto con la naturaleza y la creación de su propio paraíso artificial, la autosuficiencia sistémica y la utilización de recursos producidos cómo máximo a 50 km. de ella. El proyecto será una infraestructura social que permita establecer esas relaciones y nos obligue a reflexionar sobre lo que representa vivir en comunidad en el contexto actual.

 

Metodología del curso: El viaje imposible debemos hacerlo posible.

El cuatrimestre se estructurará en seis viajes cercanos y posibles.

Cada uno de ellos será una lección en el exterior, en la calle, donde podremos bordear, tocar y bucear en sus lugares, sus arquitecturas y sus comunidades.

Visitaremos físicamente seis lugares cercanos que protagonizarán seis temas estructurantes del curso: el Aislamiento, la Economía Local, la Contraestandarización, lo Dimensional en las Relaciones de Convivencia, un Nuevo Contrato con la Naturaleza y la Energía Saludable.

Lo transescalar estará continuamente presente y lo comunitario será protagonista.

Por otra parte, abriremos ventanas digitales desde donde nos hablarán invitadxs especiales, su visita hubiera sido imposible en otras circunstancias, pero ahora podremos contar con su presencia; serán otras lecciones.

 

Lugar

Proponemos realizar un éxodo al mundo rural para trabajar en el poblado de colonización de VEGAVIANA(Cáceres), una comunidad agraria ex novo, proyectada en 1954 por José Luis Fernández del Amo.

Un lugar lo suficientemente lejano de Madrid para olvidarse de la ciudad y lo suficientemente cercano para poder volver a él cuando la ocasión lo requiera.

 

Curso 2020 – 2021

Curso 2019 – 2020

Curso 2018 – 2019

Curso 2017 – 2018

Curso 2016 – 2017

  • Cuatrimestre de Otoño

Curso 2015 – 2016

Curso 2014 – 2015

Curso 2013 – 2014

Curso 2012-2013

Curso 2011-2012

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *