2020.2021 cárcel de aire (en que me muevo apenas)

EL PROBLEMA. Hemos convertido el mundo en un engaño que todos consumimos. La verdad no importa; importa lo que dicen que es la verdad hasta que aparece una nueva para sustituirla. Todos sabemos que nos engañan y los políticos saben que nosotros sabemos que nos engañan, pero a nadie
parece importarle demasiado averiguar la verdad porque, para acallar nuestra conciencia, evitamos la  incomodidad de averiguar lo está detrás de lo que nos dicen. La verdad no importa demasiado sino lo  que parece o nos dicen ser la verdad.
¿Qué podemos hacer para vivir en un mundo que mira hacia otro lado cuando se intenta plantear su  complejidad?
Parte de esta complejidad es el aire, infinito y transparente. En parte, estas mentiras son las que  intentan convencernos de su infinitud, como la del mar. Hemos utilizado este volumen enorme pero finito como cloacas donde podemos arrojar lo que sea.
¿A qué huele? ¿Cuántos sentidos se ven implicados en él?

EL PROYECTO. Sin embargo, el aire es un fluido ligero parecido al agua, pero mucho menos denso  donde flotar se llama volar y hacen falta unas alas y huesos ligeros. Los peces de este fluido son los  pájaros. Especies como los estorninos nos trasladan a la capacidad de movimiento coordinado de los  bancos de peces en el mar. También en el aire, se ordenan las colonias de bacterias o los enjambres de  insectos. Inevitablemente, es también el lugar donde todos nosotros respiramos, movemos, convivimos.
Si es un fluido que nos permite vivir, respirar, a los humanos y los no‐humanos ¿por qué no se ha  tratado como un elemento de la arquitectura?
Antes aún que la casa.
Lo vamos enrareciendo, polucionando, estropeando y en las ciudades nos preocupamos sin mucho afán  por él, pero es el elemento esencial de la vida y por lo tanto merece la pena pensarlo y cuidarlo, antes  que a nada. Es la verdadera casa que compartimos todos.
En este mundo, que se ha visto ahora zarandeado por una pandemia y sometido también a otras  sacudidas originadas por el cambio climático, tenemos que seguir pronunciándonos, a través de nuestro  trabajo, por nuestra consciencia sobre los problemas que conllevan estos cambios y cómo se han de  enfrentar. El aire es un transmisor de los virus, pero también es el fluido vital que nos ha sostenido a  todos en este planeta y todos debemos colaborar en su protección como llevan haciendo las plantas  durante eones o los animales que establecen equilibrios estables con su medio.

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Según datos de la OMS, en España mueren unas 10.000 personas al año por contaminación atmosférica  y en el mundo unos siete millones. Esto nos sitúa ante un panorama que podemos evaluar para  reflexionar sobre el aire de las ciudades en la Península Ibérica. Cada cual escogerá una ciudad dentro  de este entorno geográfico y trabajará sobre esta materia sutil que afecta tanto a la vida y la salud.  El curso explorará las diferentes desafecciones que han y están surgiendo dentro del proyecto europeo y expondrá los efectos, para a continuación, proponer relaciones de afecto que refuercen la idea común de espacio para todos y establezcan vínculos entre distintas sensibilidades. Estará atravesado por sesiones a cargo de experta/os invitada/os que aporten visiones críticas sobre el tema y por actividades que se constituyan como micro‐estimulaciones para la creatividad y el conocimiento de la/os alumnas/os.
El aula se constituye como un laboratorio de conocimiento compartido en el que cada alumna/o en función de los intereses particulares desarrolle una línea concreta de investigación.

 

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