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VIVIR JUNTAS
UNA ÚNICA CASA
El presente enunciado propone una investigación proyectual aplicada al ámbito de la convivencia. En los tiempos que atravesamos de máxima fragmentación y aislamiento, vivir en comunidad, no solo entre un nosotros humano, sino extendido a lo más-que-humano y en armonía con el planeta Tierra, aparece como uno de los retos más importantes a contemplar. Este reto implica cuestiones como conjugar el encuentro con lo no humano, pero también el aumento de la autonomía energética o alimentaria y la apropiada gestión de los recursos incorporando el reciclaje de forma intensiva.
La arquitectura en la que pensamos ofrece soporte a una comunidad amplia que responde a la crisis climática o social: a las múltiples crisis de integración. El enunciado en sus presupuestos trata de combatir el tecno-nihilismo que nos anuncia el colapso y nos ofrece tan solo la solución de agotar los recursos y de que unos pocos privilegiados acaben habitando otro planeta – tal vez Marte – renunciando a la belleza real que aun conservamos aquí mientras hacemos muy poco por evitar la hecatombe. No nos olvidamos de que el alojamiento, la vivienda, la vida, es el tema al que volveremos siempre ya que la cuestión del curso es dónde habitar y cómo, para lo cual proponemos que lo hagamos todas juntas, convocando la diversidad que señala y da forma a la vida.
Con este marco, en el cuatrimestre de otoño del curso 2026-27, comenzaremos seleccionando y estudiando distintas comunidades, que existen con sus singularidades y no encuentran soporte en los modelos residenciales al uso. Nuestro itinerario pedagógico y tras el dibujo y definición de las diferentes comunidades posibles y de sus circularidades (principalmente sus circularidades rotas) y ecosistemas, aunque también de sus culturas materiales y espaciales, pasaremos a enlazar estas comunidades específicas en torno a una única casa que es la propuesta de curso. Una casa para 500 o 100.000 habitantes, pero UNA ÚNICA CASA.
Esta nueva arquitectura que enlazará comunidades de toda índole y cuerpos diversos humanos y sinantrópicos, se ubicará sobre edificaciones existentes en la ciudad de Madrid. Éstas pasarán a ser enriquecidas, densificadas, complementadas, transformadas con toda la diversidad y con todos los sistemas arquitectónicos a nuestro alcance para poder efectivamente vivir juntas, negociando los conflictos y evitando patrones extractivistas que impiden que la arquitectura propicie una vida múltiple, diversa y solidaria.